La Iglesia Católica celebra la fiesta de Pentecostés

En todo el mundo, fieles de la iglesia católica festejan la solemnidad de Pentecostés, la venida del Espíritu Santo sobre la Virgen María y los apóstoles, culminando así el ciclo pascual.

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El Espíritu Santo desciende sobre la Virgen María y los apóstoles.

Pentecostés que significa “quincuagésimo” es una palabra que proviene de griego y hace alusión a los cincuenta días que trascurren después de Pascua. En el Antigua Testamento, la Pentecostés era otro tipo de fiesta, una celebración para lo cosecha y que significaba que ésta estaba llegando a su fin (Deuteronomio 16). Pero en el Nuevo Testamento, Pentecostés viene a representar el cumplimiento de la promesa que Cristo hizo a sus apóstoles (Lucas 24:46-49).
Al Espíritu Santo se lo simboliza con el viento y el fuego que viene con fuerza y poder a limpiar, barrer, a quemar todas las impurezas y renovar al ser humano y a la tierra, colmando de dones a aquellos quienes lo esperan con corazón abierto para que produzcan frutos.
Son siete en total los dones que regala el Espíritu Santo: ciencia, consejo, fortaleza, inteligencia, piedad, sabiduría, y temor a Dios los cuales producen frutos de santidad; Amor, alegría, paz, paciencia, perseverancia, benignidad, bondad, mansedumbre, fidelidad, modestia, templanza y castidad.

Cumpleaños de la Iglesia Católica
Es motivo de celebración doble, ya que con la venida del Espíritu Santo se celebra el cumpleaños de la Iglesia, una santa, católica y apostólica fundada por el mismo Jesucristo y asistida por el Espíritu Santo, tercera persona de Dios que hace más de dos mil años sostuvo y sigue sosteniendo a la Iglesia Católica.

Oración al Espíritu Santo.
Ven Espíritu Santo, envía tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma, divina luz y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus Siete Dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.

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