San Miguel Ára

Cada 29 de setiembre, tradicionalmente se escucha la bomba pú ( exploción de bombas artificiales), para festejar la llegada de la San Miguel Ára (día de San Miguel Arcángel). En Paraguay son muchos los devotos suyos.

La Santa Iglesia da a San Miguel el más alto lugar entre los arcángeles y le llama «Príncipe de los espíritus celestiales», «jefe o cabeza de la milicia celestial».

Pero ¿Quién es San Miguel?

San Miguel es uno de los siete arcángeles y está entre los tres cuyos nombres aparecen en la Biblia. Los otros dos son Gabriel y Rafael. La Santa Iglesia da a San Miguel el más alto lugar entre los arcángeles y le llama «Príncipe de los espíritus celestiales», «jefe o cabeza de la milicia celestial». Ya desde el Antiguo Testamento aparece como el gran defensor del pueblo de Dios contra el demonio y su poderosa defensa continúa en el Nuevo Testamento (Daniel 10:13, 12:1; Éxodo 23:20; Mac 15:22; Apocalipsis 12:7-9)

Muy apropiadamente, es representado en el arte como el ángel guerrero, el conquistador de Lucifer, poniendo su talón sobre la cabeza del enemigo infernal, amenazándole con su espada, traspasándolo con su lanza, o presto para encadenarlo para siempre en el abismo del infierno.

La cristiandad desde la Iglesia primitiva venera a San Miguel como el ángel que derrotó a Satanás y sus seguidores y los echó del cielo con su espada de fuego.

Dentro de la Iglesia Católica es tradicionalmente reconocido como el guardián de los ejércitos cristianos contra los enemigos de la Iglesia y como protector de los cristianos contra los poderes diabólicos, especialmente a la hora de la muerte.

El mismo nombre de Miguel, nos invita a darle honor, ya que es un clamor de entusiasmo y fidelidad. Significa «Quién como Dios».

Promeseros de San Miguel Arcángel se visten de soldados y desfilan con él formando parte de su ejército. Foto de años anteriores.

En Paraguay:

También el 29 de setiembre se conmemora el Triunfo de la Batalla de Boquerón coincidentemente la festividad de San Miguel Arcángel. Esta fue una de las grandes batallas de la Guerra del Chaco. Antiguamente muchas familias atribuyeron la victoria de esta lucha al Santo San Miguel. Es así que se volvió tradición de los promeseros vestirse de soldados o vestir a sus hijos de soldados e ir a agradecer al Santo en su día por el favor o milagro de alguna curación.

En cada hogar, familia paraguaya se escucha la bandita, y se prepara la tallarinada y la sopa paraguaya para compartir con todo el barrio la Alegría del Triunfo de la batalla con de San Miguel Arcángel.

«Satanás tiembla al escuchar su nombre, ya que le recuerda el grito de noble protesta que este arcángel manifestó cuando se rebelaron los ángeles. San Miguel manifestó su fortaleza y poder cuando peleó la gran batalla en el cielo. Por su celo y fidelidad para con Dios gran parte de la corte celestial se mantuvo en fidelidad y obediencia. Su fortaleza inspiró valentía en los demás ángeles quienes se unieron a su grito de nobleza: «¡¿Quién como Dios?!.» Desde ese momento se le conoce como el capitán de la milicia de Dios, el primer príncipe de la ciudad santa a quien los demás ángeles obedecen».

Oración:

«San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.

Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.

Reprímale Dios, pedimos suplicantes,

y tú Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.»

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